| | Si son ciertas las palabras “Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo” (1 Cor 12, 3), quienes lo podemos afirmar somos verdaderamente privilegiados, y no por mérito propio. Hablar de Jesús muchos lo hacen, pero se refieren al Nazareno como un mero profeta, un reformador moral, un líder indómito, un gran iniciado, un guerrillero, un iluminado, un libertador social, un avatar, pero no como el Señor, es decir como el Hijo de Dios vivo, como la imagen visible del Dios invisible, como el Dios hecho carne entre nosotros. Y es que, más allá de la figura de Cristo como Maestro, se desvanece en nuestros días la identidad de Cristo como Salvador. Porque Jesús no vino sólo a enseñarnos, vino primordialmente a redimirnos. El carácter esencial de su misión es la de rescatarnos del pecado y de la muerte para que fuésemos capaces de retornar a la casa paterna. Y esa acción de rescate, de restauración y vivificación de la naturaleza humana la realiza, como nos dice San Pablo, mediante el Espíritu Santo. Sin esa acción re-creadora la tarea de Jesús habría quedado en los libros de la historia, pero no hubiese llegado en su efecto transformante al corazón de los hombres, en ese proceso que se inicia en el Bautismo y culmina en la unión divina de la visión beatífica en el Cielo. Es por ello que GOLGOTAonline quiere ofrecer en este número de mayo la “Secuencia” que la Iglesia canta el Domingo de Pentecostés, para que nuestros lectores puedan contemplar y meditar en la profundidad de esta realidad tan maravillosa que es el Don divino del Espíritu Santo que re-crea la faz de la tierra, y que permite que Dios guíe los acontecimientos históricos humanos a pesar de todas las oscuridades e inquietudes que nos sacuden a diario. Con gusto informamos a nuestros lectores que la página de GOLGOTAonline ha superado ya las 420,000 visitas, así que agradecemos la labor de cada uno en reenviar y recomendar este sitio de meditación y encuentro. Juntos iremos logrando que los creyentes crean, y que se difunda cada vez más este humilde esfuerzo de mística y catequesis. | |
| | Secuencia de Pentecostés Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén. María, Mater Admirabilis Eduardo Sastré de la Riva Cantaba el poeta: “Todos Los hombres de todos los tiempos, aprendieron hablar con esta palabra; las luces de los cielos se encendían oyéndola, los árboles de la tierra florecieron escuchándola, los pájaros la cantaron en sus nidos y en el bramido de las fieras retumbaba; cuando nació la vida todo dijo: ¡Madre luz!, ¡Madre Tierra!, ¡Madre Agua!....y la primera diosa de los hombres, fue la Madre de aquél que bajaba todos los días a fecundar el mundo desde los cielos llenos de llamaradas: ¡Isis!, dijeron en el misterio de los templos, los sacerdotes de las mitras doradas, ¡Seres! cantaron coronados de rosas los hielofantes de la hela de blanca, ¡Astarté! en los mares fenicios gritaban las voces de los nautas y hace doscientos siglos, en el tiempo, en que el tiempo no se contaba, Kinich Kac Mo, ¡Madre de la Vida!, ¡Madre de la fuerza!, ¡Madre de la llama! en la gloria mística de los solsticios, clamaban en éxtasis nuestros padres Mayas……María, en la hora de los evangelios, la luz de los cielos desciende a las almas y en medio del claro vuelo de los ángeles, sobre los humildes llenos de esperanza, la mujer que tiene manto de luceros y el dragón vencido bajo de sus plantas, mares de dulzura derrama en la tierra que hasta ella, los ojos dolientes levanta, concede ternura y hambre de justicia y con voz de herida humanidad la llama: ¡Madre de Dios!, ¡Madre de Misericordia! Y ella tiene al pecho siete puñaladas y en los ojos tiene siete estrellas fúlgidas y lluvia de dones corren por sus lágrimas, dolor infinito y amor sin orillas, ¡dolor y amor, Madre por divina gracia!, ¡dolor y amor altas luces de la vida!, ¡dolor y amor, grandes y eternas palabras!…..”. Leer más... La Trinidad, modelo de la comunidad humana Ricardo Fco. Padilla Castillo Siempre es tiempo propicio para la contemplación de uno de los más fascinantes misterios de nuestra fe, la Santísima Trinidad. Fuente preciosa de la que surge la vocación de la humanidad “a formar una sola familia” , sin acepción de razas o culturas. El buen Dios es uno y trino porque es comunión de amor. Es la frontera del infinito que no inicio, del presente eterno, y el límite de lo que será, “el primer y último horizonte del universo y de la historia: el Amor de Dios, Padre, e Hijo y Espíritu Santo”. Leer más... "Y creó al hombre a su imagen: macho y hembra lo creó” Luciano Barp 1. Prólogo. Dios es el viviente que comunica la vida: “Y creó al hombre a su imagen. A su imagen lo creó. Macho y hembra lo creó” (Gen 1, 26). En todo ser humano hay una vida de comunicación sexual que hemos recibido del Creador. En efecto, Él ha querido que todos seamos conyugales. Esto significa que todos hemos nacido de una pareja humana y, por ello, todos valemos lo mismo. Es admirable la operación de la reproducción de los vivientes, que consiste en engendrar un ser de la misma naturaleza de los progenitores. Leer más... La revolución de los privilegios Carlos Trillas Es notorio para cualquier persona que casi de forma natural los seres humanos buscamos de forma insistente los privilegios que otorga el fruto del trabajo o la propia relación entre las personas. Todos esos privilegios pareciera que conllevan una estructura orientada a la calidad de vida, como si la calidad de vida se sustentara en el beneficio material. Leer más... Su visión del mundo Roberto O’Farrill Corona De las palabras pronunciadas por el Papa Benedicto XVI durante su reciente viaje apostólico a los Estados Unidos, los siguientes extractos logran mostrar su visión del momento actual y del mundo. Leer más... Ernesto Corripio y la Sábana Santa Adolfo Orozco Torres El Centro Mexicano de Sindonología desea manifestar por este medio un mensaje de profundo agradecimiento a su fundador y Presidente Emérito, el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, que este 10 de abril de 2008 tuvo la dicha de presentarse ante Nuestro Señor Jesucristo, el dueño de la Sábana Santa, y contemplar Su Rostro Cara a Cara. Leer más... Presencia de Cristo José Alberto Villasana En diversos momentos Jesús prometió a sus discípulos que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo. Esta promesa la repetía con insistencia sobre todo en dos situaciones: a medida que se acercaba el desenlace trágico de su vida, y nuevamente antes de ascender a los Cielos. 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