Estas aquí > Inicio - Septiembre 2010 arrow Mayo 2007 lunes, 06 de septiembre de 2010
 
Inicio - Septiembre 2010
Quienes Somos
Secciones Temáticas
Línea de la Esperanza
Colloquium
RADIO
VIDEO
Donativos
Comentarios
Contacto
Inicio
Histórico
Agosto 2010
Julio 2010
Junio 2010
Mayo 2010
Abril 2010
Marzo 2010
Febrero 2010
Enero 2010
Diciembre 2009
Noviembre 2009
Octubre 2009
Septiembre 2009
Agosto 2009
Julio 2009
Junio 2009
Mayo 2009
Abril 2009
Marzo 2009
Febrero 2009
Enero 2009
Diciembre 2008
Noviembre 2008
Octubre 2008
Septiembre 2008
Agosto 2008
Julio 2008
Junio 2008
Mayo 2008
Abril 2008
Marzo 2008
Febrero 2008
Enero 2008
Diciembre 2007
Noviembre 2007
Octubre 2007
Septiembre 2007
Agosto 2007
Julio 2007
Junio 2007
Mayo 2007
Abril 2007
Marzo 2007
Febrero 2007
La Santa Sede
verycreer.com
Church Forum
Apocalipsis Mariano
Comunicadores Católicos
Los últimos tiempos
CACM (Consejo de Analistas Católicos de México)
Mayo 2007 PDF Imprimir E-Mail
En diversas obras publicadas por un grupo de feministas radicales cismáticas que se autodenominan “Católicas” por el Derecho a Decidir, se ataca a la Santísima Virgen María y a su maternidad divina.

El término “marianismo” es usado en sentido peyorativo cuando critican los valores de la maternidad y la castidad. Para ellas, el culto mariano a la Virgen Dolorosa no es sino la apoteosis masoquista de la opresión femenina. Como dice una de las auto proclamadas católicas: “El modelo hispánico de mujer sigue siendo el de la Virgen María a pesar de la modernidad, de la píldora y de las relaciones pre-matrimoniales”. Habría que añadir, a pesar del lesbianismo y del aborto, por cuya victoria en la capital mexicana están de fiesta.

Sin duda alguna, nos encontramos en las antípodas del Evangelio, en aquella “apostasía generalizada” que Jesucristo profetizó como previa a la Gran Tribulación del Apocalipsis, en la que los verdaderos fieles se reducen hasta ser considerados una minoría “rara” ante el aplastante y generalizado “pensamiento único”.

De otra forma no se explica que nuestra Madre celestial tenga tantos y tan injustificados ataques, ó que se la relegue al olvido y al desprecio, siendo ella la Mujer más encumbrada y santa de toda la historia, aquella digna de admiración por las distinciones con que Dios la favoreció, y por las virtudes que tan heroicamente practicó.

El absurdo “derecho a decidir sobre el propio cuerpo” de la mujer, ó los “atroces sufrimientos” de las mujeres que se ven en la disyuntiva de abortar porque su bebé estorba su “proyecto de vida”, palidecen ante la inmensa valentía que demostró María cuando se enfrentó a la posibilidad de ser rechazada por todos y apedreada hasta morir si accedía a ser la Madre del Hijo de Dios. Sin embargo, le respondió al ángel con un “sí” incondicional en el que demostró su entereza, su coraje y su valerosa obediencia al Dios Todopoderoso.

Posteriormente, María demostró el incalculable valor de su maternidad espiritual, cuando Jesús la dio desde la cruz como madre de todos los mortales.

Quien no reconoce esto, quien promueve y festeja el asesinato en el vientre materno conculcando los derechos de la persona por nacer, está simplemente fuera de la Iglesia, por más que se auto denomine “católico”.

Al escoger a una mujer para enviar a su Hijo a la Tierra, Dios honró a toda mujer y demostró del valor extraordinario de la maternidad. La mujer que rechaza esa prerrogativa se menoscaba a sí misma, se degrada, por más que se sienta realizada de exacerbar sus “derechos” en las leyes y en las costumbres.
 
Como una humilde ofrenda para nuestra Madre del Cielo, abrimos este mes de Mayo el sitio electrónico de Gólgota: www.golgotaonline.org   Allí podrán encontrar los envíos históricos y otros servicios que se irán implementando poco a poco.  Esperemos sea de utilidad para todos nuestros suscriptores.

José Alberto Villasana

Image

María  Santísima es la clave de estos tiempos
Luís Eduardo López Padilla

Las recientes expresiones originadas en distintos foros de orden social, familiar, moral y religioso revelan un claro ataque a los cimientos de la Iglesia Católica, y en definitiva, a los principios fundamentales de la Ley de Dios. Para comprender la profundidad de los eventos que están ocurriendo en el mundo es necesario elevar nuestra mirada hacia un orden más preternatural, donde seres invisibles, pero no menos reales, se enfrentan en una batalla cuyo origen se remonta a la enemistad declarada por el Creador entre la Mujer y la serpiente.


ImageEs por lo anterior que nuestro corazón se llena de esperanza y gozo al comprobar cómo la presencia de la Santísima Virgen en estos últimos tiempos ha ido aumentando en fuerza e intensidad. Corrobora lo anterior el hecho de que los Papas, desde Pío IX hasta Juan Pablo II, reafirmaron en distintos documentos la función específica de María Santísima para esta época. Su Inmaculada Concepción, Su Maternidad Divina, Su Asunción al Cielo, Su Maternidad Espiritual sobre la Iglesia y sobre los hombres, Su Intercesión Medianera y Corredención han sido recordadas y puestas de relieve por el Concilio Vaticano II en su constitución Lumen Gentium.

Esta especial manifestación mariana no es casual, sino querida y establecida desde la eternidad por el Creador. María está llamada a ser la Mujer que con su pie virginal aplastará definitivamente y para siempre la cabeza de la serpiente. Esta es una promesa incondicional. ¡Y el cielo y la tierra podrán pasar pero esta promesa no pasará! Y así será como María Santísima se convertirá en el instrumento necesario para que pueda proclamarse el triunfo de Cristo contra todas las fuerzas del mal, estableciendo así Su Reinado en la tierra, pues Él debe reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.

Por eso no debe extrañarnos el especial ataque que sufren las dos grandes joyas que representan a María Santísima: la maternidad y la virginidad. La primera sufre violencia sistemática y perversamente a través del asesinato del aborto, que sega la vida del fruto en el vientre materno, signo sublime de toda maternidad. La segunda joya, la virginidad, atacada mediante el bombardeo hedonista y aberrante en contra del orden establecido por el Padre en materia de amor y sexualidad. Las continuas expresiones antinaturales que matan y tergiversan el recto uso de la procreación son un ejemplo de ello.

No nos desesperemos cuando vemos que el mal avanza y alcanza victorias resonantes, pues como dice San Agustín, Dios permite el mal pues sabe que de él sacará grandes bienes. Son tiempos de ser fieles al Señor, pero la victoria la tendremos asegurada en la medida en que nos abandonemos con confianza y humildad al Corazón Inmaculado de María, nos protejamos bajo su manto y luchemos sinceramente por vivir en sus virtudes.

María y el demonio
Roberto O’Farrill Corona

María se mantenía firme al pie de la cruz a la que había sido fijado con clavos su propio hijo, luego de que Poncio Pilato se lavara las manos ironizando el gesto judío de purificación, a pesar de que unos minutos antes había declarado, como juzgador, que no encontraba culpa en él.

María no estaba sola aunque sí abandonada de los amigos de su hijo, hacia quienes él particularmente había procurado su bien y entregado su amor. Sólo la acompañaba Juan, el más joven y dócil de ellos. Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Josét y Salomé. El grupo no se encontraba sólo pues con ellos estaban los acusadores judíos y los ejecutores romanos. Con todos, ninguno de los presentes estaba solo, pues sin que se percatasen, les rodeaba el mal; allí se encontraba Satanás, el responsable de mucho de lo que allí acontecía.

El demonio vigilaba a Jesús clavado en la cruz y contaba los minutos de su vida pues con su muerte vería coronada su victoria. Dios habría sido ejecutado por mano de su creatura, la más amada, que lo había clavado en una cruz para matarlo. El demonio le demostraría al Padre Celestial que la creatura humana no merecía ni sus atenciones en los ángeles destinados por El a su servicio, ni su amor al encarnarse y hacerse uno de ellos. La batalla entre el bien y el mal se libraba en esos minutos; Dios y el demonio contemplaban a los hombres, incluyendo a Jesús, quien era el más fuerte, pero hacia quien todo indicaba que estaba a punto de morir.

De pronto Jesús habló y pidió a Dios perdón para todos, “pues no saben lo que hacen”, le dijo. “¿Perdonarlos por estúpidos?”, pensó el demonio, pero de cualquier manera implicaba un ruego de perdón por ellos, algo que el diablo no conocía, y que comenzó a debilitarle su certeza del triunfo. No obstante, se irguió cuando escuchó que el Señor preguntaba: “Padre, ¿porqué me has abandonado?”. Entonces estuvo seguro de que ganaría la batalla.

En eso Jesús exclamó: “Mujer: he ahí a tu hijo. Hijo: ahí tienes a tu madre”. Y luego, lanzando un fuerte grito expiró....

Triunfó el Bien. Dios ganó. El demonio recordó aquellas palabras consignadas en el libro del Génesis cuando, dirigiéndose a la serpiente, el Creador le dijo: “Enemistad pondré entre ti y la Mujer; ella te pisará la cabeza y su descendencia te dominará”.

Aquella “Mujer” como Cristo la llamó desde la cruz no es otra sino María. Su descendencia es Jesús, su propio hijo fruto de sus entrañas, su descendiente en primer grado. El Señor la entregó por Madre a la humanidad y su descendencia creció exponencialmente. Desde entonces todos aquellos que tenemos a María por madre nuestra, somos su descendencia, para que mientras ella le pisa la cabeza al mal, podamos dominarle con el poder que Cristo nos otorgó al compartir la filiación de la misma maternidad divina que ya desde la casa de Nazarét le había respondido a Dios: “Hágase en mí según tu Palabra”.

La  Mujer, y su Ser Trascendente en el mundo actual
Gabriela Loera Harfush *

Para mí, hablar de la Mujer, es un gran tema, es como hablar de la Galaxia y el Cosmos, pues cada Mujer lleva en sí misma diferentes roles, redes, trabajos, estilos, aprendizajes, etc., que se asemejan a ese Universo.

Sí cada ser Humano se sentara por un momento a reflexionar lo que es el ser "Mujer", se daría cuenta de que a este mundo "posmoderno" le está faltando la esencia femenina. Esa esencia es la que acuna, acoge, da calidez, ternura, seguridad. La Mujer, como diría la gran teóloga feminista   Ma Teresa Porcile Santiso,  es efectivamente ese "Espacio de encuentro y de salvación". Es por su naturaleza un ser lleno de donación, de entrega, no cabe en el ser de la Mujer la palabra "egoísmo". Ella, la "Mujer",  está atenta a cualquier situación antes de que se suscite, porque ve lo que aún no ha sido visto por los demás.

Su Santidad Juan Pablo II, q.e.p.d., escribió en la Carta Apostólica titulada "Mulieris Dignitatem", que la Mujer tiene una Dignidad y Vocación, que la gran Familia Humana está acompañada por medio de este vínculo excepcional que es "La Mujer".

De tal forma es entonces que quedaría la reflexión abierta tanto para las mujeres (y niñas) como para los hombres (y niños): Sí la Mujer es la que da ese vínculo excepcional que realiza y actualiza el gran acontecimiento de la "Historia de la Salvación", empezando específicamente por María en Jesús, ¿por qué no tener un mundo más femenino, más lleno de mujeres verdaderas que estén en los puestos políticos, religiosos, educativos, organismos internacionales, y en todos los ámbitos?
 
Dios ha querido expresar su Misterio de Encarnación en una Mujer, en esta Mujer que se dio Toda, que no supo más que decir: "¡Hágase en mí Tu Voluntad!". El Mundo debe estar atento a que los "signos de los tiempos" están mostrando que hay un gran vacío existencial, ¿quién es la que acoge, quién tiene el espacio para poder salvar a la Humanidad de todo eso? ¡Sí, nosotras, las Mujeres!

Seamos pues cada día más conscientes de que nuestro Ser de Mujer, es más que  valioso, que algún día, y sé que no está lejos, el mundo se hará más consciente de que lo femenino es parte del Reino de Dios, y al fin la MUJER, cumplirá fehacientemente su Dignidad y Vocación.
 
* Mtra. Educación Humanista (UIA).Laica, Apostolado de la Cruz.
Profesora universitaria y Consultora en Desarrollo Humano y Gestalt

Un pensamiento a propósito del tema:
 
SER MADRE:
Es un DOLOR gozoso
Es DAR porque elegimos DAR
Es SER dos veces SER
Es LATIR de un doble CORAZÓN
Es Ver sin tener que MIRAR
Es MIRAR antes de CONOCER
Es CREER que existe un más allá
Es SENTIR la Presencia de DIOS
 
Image

Las imágenes de María y Jesús
Adolfo Orozco Torres *


Como es sabido, no tenemos ninguna representación contemporánea de las apariencias físicas de la Virgen María y de Nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, el Señor en su infinita Bondad y Sabiduría ha querido regalarnos con dos lienzos maravillosos, regalos de amor, que si bien no son necesarios para la fe, si son manifiestos de esa gran ternura y sensibilidad que Él tiene para con sus criaturas.

ImageEstoy hablando de las dos únicas imágenes ‘Acheropoietas’, esto es: no hechas por mano humana. En este mes de María es conveniente recordar que la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es algo único y excepcional en la historia de las apariciones Marianas, pues como dijo el Papa Benedicto XIV en 1756 “NON FECIT TALITER OMNI NATIONI” (No ha hecho cosa igual con ninguna otra nación), y al mismo tiempo, la imagen de Jesús en la Sábana Santa es algo excepcional, pues en forma por demás maravillosa e inexplicable, en este largo lienzo de lino quedó grabada misteriosamente una imagen que de acuerdo a la ciencia representa a una persona que sufrió todos y cada uno de los castigos que padeció Cristo y que murió en el suplicio de la crucifixión y al mismo tiempo tiene los indicios de su cuerpo glorioso resucitado.

Estas dos imágenes –la Madre y el Hijo- han estado siempre unidas de forma sobrenatural y maravillosa, y son cuidadas y protegidas por el propio Rey del Universo. Una relación entre ellas, no mencionada nunca hasta la fecha –al menos que yo sepa- es que la Sábana Santa estuvo a punto de ser destruida por un incendio (al parecer provocado) el 4 de diciembre 1532, prácticamente un año después de las apariciones de la Virgen a San Juan Diego, que se iniciaron el 9 de diciembre de 1531 y concluyeron con su milagrosa estampación el 12 de diciembre ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga y las personas que estaban con él.

¿Casualidad? ¿Azar? En las cosas sobrenaturales no existen estas palabras. ¿Cómo entender entonces la relación entre estos dos acontecimientos? Una diferencia de un año en sucesos trascendentes y sobrenaturales no es nada, un suspiro. ¿Será que alguien se molestó tanto con el regalo que el cielo hizo a la tierra en la imagen de la Reina del cielo, que se quiso vengar destruyendo la imagen del hijo en la Sábana Santa? Sabemos que el maligno ronda como bestia furiosa tratando de destruir las obras de Dios. ¿Qué habrá experimentado al enterarse del regalo de Amor que Cristo le hizo a la humanidad sufriente, en la imagen de su amada Madre?

Reflexionemos en la inmensidad y profundidad del Amor de Cristo por nosotros pecadores, que sin mérito alguno nos regaló estas imágenes para consuelo y edificación espiritual, y además, se encarga de cuidarlas para evitar que el enemigo nos prive de tan hermosos, magníficos pero sobre todo edificantes muestras de Su inmenso Amor y Misericordia.

* Presidente del Centro Mexicano de Sindonología

Image

Pasando la prueba con la Palabra de Dios
Elías Tamez Esparza

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanezcan en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”. (San Juan: 15, 9-11)

ImageEn la actualidad existen muchas maneras en las que una persona pueda decir que se siente alegre. Existen alegrías momentáneas que se dan por alguna conversación amena, por el encuentro con un ser al que apreciamos, por ser agraciados con algo de buena suerte, por la risa y la diversión de una buena fiesta, por la emoción de algún suceso familiar y por tantas cosas que la vida nos da día con día en un infinito contraste de alegrías y tristezas.

Los placeres mundanos de la vida nos llevan también a muchos tipos de alegrías aparentes, como lo son las que se obtienen por el consumo de alcohol y drogas, la fornicación, la obtención ilícita de poder y dinero, así como el sentirse superior a los demás. Alegrías aparentes que tarde o temprano se convierten en sufrimientos.
Más allá de todo tipo de alegría temporal o aparente, las palabras de Jesús que nos narra el evangelio de San Juan, se refieren a una alegría profunda  que puede y debe permanecer en nosotros como un estado de gracia. Una alegría a la que todos podemos aspirar, como nos lo dice Jesús si seguimos sus mandamientos y enseñanzas. El obtener este estado de gracia, ese permanente sentimiento de alegría, debe convertirse en uno de nuestros objetivos para seguir en el camino de pasar la prueba de la vida.

Así como Jesús permanece en el amor de Dios Padre, nosotros podemos permanecer en el amor de Jesús, pero para ello debemos primero aprender a amar a los demás como Dios nos ama. Para poder aprender a movernos en el verdadero amor, debemos primero cambiar nuestras prioridades de vida. Sabemos que debemos trabajar para tener casa, vestido y sustento, pero no debemos enfocarnos únicamente a esto para evitar caer en el círculo vicioso del materialismo, que nos hace querer cada vez más y más a costa de todo y lo más lamentable se da cuando es a costa de todos. Es en este punto cuando lo material nos aleja de lo espiritual por afectar a nuestro prójimo en lugar de ayudarlo.

La lucha por conseguir bienes materiales nos mantiene en un estado de angustia que no nos permite tener paz. Luego caemos en la trampa de querer sustituir esa paz con bienes materiales o con placeres mundanos como los que se mencionaron anteriormente. Ese es el círculo vicioso del materialismo.

El alejarnos de una vida y formación espiritual, el estar alejados de Dios, el estar alejados de nuestra fe católica y de los sacramentos y el estar alejados de la oración, crean en nuestro interior una sensación de vacío, un sentimiento de ausencia de Dios que el enemigo hábilmente nos oculta para tratar de llenar dicho vacío con vanas soluciones, sensaciones y emociones equivocadas. Es por esto que urge que Jesús sea el centro de nuestra vida. Que sigamos sus enseñanzas y mandamientos para aprender a aplicar efectivamente el mandamiento supremo del amor y que logremos encontrar esa alegría de la cual nos habla nuestro Salvador.

Una obligación que como pueblo católico de Dios no debemos olvidar, es la de tratar de ayudar a nuestros hermanos para que sepan seguir el camino de Jesús, el camino del amor. Las personas que tratan de estar cerca de Dios y que dicen seguir las enseñanzas de Jesús y los mandamientos de la ley de Dios y que tienen un frecuente acceso a los sacramentos de nuestra iglesia, no deben mostrarse tibios ante la frialdad de mucha gente alejada de Dios. Todos estamos llamados a predicar la palabra de Dios y todos podemos hacer algo por los que aún no encuentran el camino, la verdad y la vida. Jesús.

Cuando por tus buenas acciones, tus oraciones y el ejercicio adecuado del amor hacia tus semejantes buscas acercarte a Jesús y permanecer en su amor, Jesús te recibe y permanece en ti. Esa hermosa fusión espiritual deposita en lo más íntimo de tu corazón la alegría plena que se convierte en un estado de gracia, misma que forma una especie de escudo protector que te permite soportar todo, entender todo, apreciar todo y darle a Dios gracias por todo, comprendiendo al fin que siempre debemos abandonarnos a su divina voluntad.

Es por esto que quien está con Jesús, nunca debe estar triste, no debe tener miedo y siempre debe estar lleno de esperanza. Aprender a darlo todo con alegría, sin esperar nada a cambio, por el solo hecho de dar y ayudar, es la base fundamental del amor a Dios y al prójimo por Dios.

Aspiremos a llegar a ese estado de alegría plena.

La alegría te traerá paz.

La paz te permitirá entender y aplicar el amor.

El amor, que es la perfección, te unirá a Dios que es el amor total.

 

Oración para ofrecer nuestra alegría al visitar a Jesús en el Sagrario
Vengo ante ti, amado Jesús, para ofrecerte mi vida y mis actividades de hoy.
Vengo a ofrecerte mi alegría, porque estoy contigo y sé que estás conmigo.
Vengo a decirte que me abandono por completo a tu divina voluntad.
Hoy es un gran día Jesús, porque pude venir a visitarte, por favor acompáñame en mis actividades y permíteme volver cada día a saludarte.
Jesús, vengo a ofrecerte mi alegría, porque estoy contigo y sé que estás conmigo.
Amén
 

© 2010 Gólgota
Desarrollado por GIC