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CACM (Consejo de Analistas Católicos de México)
Agosto 2007 PDF Imprimir E-Mail
 
 

 

Como seguidores de Jesucristo, legítimamente se puede uno preguntar si el hecho de que en nuestros países impere la desigualdad y la pobreza, la violencia y la corrupción, así como la discriminación por motivos económicos, raciales, culturales y religiosos, no tenga algo que ver con un fracaso esencial de la evangelización.

La incoherencia entre lo que hacemos y predicamos, e incluso entre lo que profesamos y lo que pensamos, hace pensar que quizá el mensaje de Cristo no solo no ha penetrado en las estructuras sociales, sino que ni siquiera ha germinado en los corazones y en las conciencias, tal vez debido a ese divorcio.

Añádase a esto la existencia de un proyecto contracultural para destruir sistemáticamente parámetros y valores judeocristianos e imponer una nueva ética mundial promotora de la tolerancia, la inclusión, el derecho a decidir, la diversidad y otros conceptos que apuntala la dictadura del relativismo.

Por ello, el primer desafío es evangelizar, anunciar la Buena Nueva en todos los ambientes y dar testimonio del poder transformador de ese mensaje con la misma convicción con que el Señor anuncia: “He aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5). Para hacer nuevas todas las realidades hace falta que primero los hombres sean nuevos. Y para eso es preciso que la evangelización sea nueva en sus métodos, en su ardor y en sus alcances.

No basta decir que creemos en Cristo, también los demonios creen en Él. Hace falta imbuirnos de su vida y de su mensaje para transformar la vida y que ésta por sí sola convenza y cambie las realidades temporales. Necesitamos asumir un estilo de vida más acorde con la caridad, más austero y solidario, más audaz y dócil a la gracia y a la voluntad divina, para entonces ser verdaderamente “del Señor” y, como consecuencia natural ser agentes eficaces de evangelización. Ese es el reto que Jesús le dejó a Juan en el Gólgota, a los pies de la Cruz, hace dos mil años.

 
 

Las relaciones fraternas entre creyentes forjarán el tercer milenio
Ricardo Fco. Padilla

Podríamos pensar que la convivencia multicutural y multirreligiosa en los asentamientos humanos modernas es fruto de los fenómenos migratorios actuales. Pero este es un hecho que San Agustín vivió a raíz de la caída del Imperio Romano bajo la presión de migraciones de los pueblos del Norte y del Este. La tarea del santo consistió, a este respecto, en hacer entender a sus contemporáneos que tenían ante sí la posibilidad de una construcción social basada en la estrategia de la fraternidad que diera a luz un mundo rico y fortalecido por la diversidad.

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Discriminación por creer
Roberto O’Farrill Corona

México es un país que se presenta ante la Comunidad de las naciones como un Estado respetuoso de los derechos humanos y de las garantías individuales. Se ostenta como una nación en la que a nadie se discrimina por su raza, estrato social, educación, cultura o creencias; en la que el Estado se dice garante de un respeto igual, sin distinciones e imparcial hacia todos sus ciudadanos, a quienes les reconoce todos y cada uno de sus derechos, solamente por ser personas nacidas en su territorio.

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La carrera del amor
Eduardo Sastré de la Riva

Cuando ante los muchos problemas de la vida, nos preguntamos ¿a que hemos venido realmente aquí? parece que olvidamos las revelaciones que Jesús nos dio sobre la trascendencia de nuestra vida en esta existencia terrenal y del hecho mismo de que hemos salido de la Casa del Padre, para crecer y para cada día buscar la semejanza con Él siendo santos y creciendo en el aprendizaje del Amor.

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La soberbia y sus efectos
Carlos Trillas Salazar

Cuando Dios creo el universo a partir del Big Bang con el chasquido de sus dedos, no fue presa de la soberbia, solo pudo complacerse de su creación y decir que eso era bueno.

La exaltación de la soberbia lleva irremediablemente a la perdición, lleva al hombre a perderse en si mismo, a regodearse de lo que el cree que es. La soberbia es, sin duda, la peor falta, es en si, la peor cara del mal. La soberbia, por otra parte, puede ser la más fina y aparentemente ingenua expresión del mal.

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Cuando la sal pierde su sabor
José Alberto Villasana

Nos han tocado vivir momentos del todo insólitos. La humanidad ha llegado a una coyuntura histórica crítica que plantea situaciones del todo nuevas y extraordinarias. El caos que se da en todos los ámbitos pide no ya meros cambios, sino un radical salto cualitativo de la conciencia humana misma.

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¿Existe un conflicto entre la Evolución y la Creación?
Adolfo L. Orozco Torres

Actualmente hay una discusión muy intensa entre aquellos que defienden la tesis de que el ser humano fue creado por Dios a "su imagen y semejanza" y los que consideran que el somos el producto de una evolución darwiniana ciega y azarosa y que no tenemos nada que nos distinga esencialmente del resto de los seres vivos. esta discusión se ha llevado a extremos, y los extremos nunca son buenos, sobre todo en los Estados Unidos.

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Pasando la prueba con la Palabra de Dios
Elías Tamez Esparza

"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre". (San Juan: 12, 24-26)

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