| | Muchas veces nos asalta la duda acerca de la “utilidad” de creer. No solamente nos interpelan los escépticos y las mentes pragmáticas sino, lo que es peor, dudamos nosotros mismos. En el mundo actual, parece no tener sentido la renuncia, le generosidad y el sufrimiento. Vivimos el escándalo de la cruz, y caemos a menudo en la interrogante que desalentaba a los discípulos de Emaús: “Nosotros esperábamos”. Nosotros esperábamos que Jesús serviría de algo, confiábamos en que nos traería el bienestar, nos fiábamos de que nos evitaría toda frustración. Por eso nos viene la tentación de ponerlo a un lado, para poder ocuparnos de nuestro perfeccionamiento y autoafirmación. La cultura prevaleciente nos presenta el dinero, el poder y el egoísmo como el camino más apto para alcanzar esas metas. Contrariamente, Cristo nos presenta el sacrificio y la cruz como camino de elevación, redención y vida. Santa Teresa diría que por eso tiene tan pocos amigos, porque a quien ama, Dios lo corrige, lo somete a prueba, y a los más queridos los purifica como oro en el crisol. ¿Será por ello verdad que Jesús quiere nuestro mal? ¿Será que realmente el dolor y la abnegación son el peor de los males a evitar? ¿O será que nuestra percepción está trastocada y la verdadera escala de valores está invertida? La historia de los santos nos dice lo contrario, nos enseña que la cruz es el camino para la luz, que el sufrimiento es la verdadera moneda de redención y de perfeccionamiento humano, que es un factor de elevación y fecundidad apostólica y de vida eterna, la que prevalece, la incorruptible. Por ello los santos fueron los más felices, incluso en medio de la más incomprensible persecución o sufrimiento. Su vida, como la del Padre Pio de Pietrelcina, cuya fiesta celebramos el día 23 de este mes, solo se explica por el amor. El amor es el impulso que nos ayuda a comprender que la fe sí es útil, que el sufrimiento unido al de Cristo tiene sentido, y que si la prueba toca a las puertas de nuestra vida es porque Dios quiere para nosotros un bien mayor, un bien insospechado, una plenitud que este mundo simplemente no nos puede dar. Si no somos capaces de comprenderlo, ¿será porque Dios está equivocado? ¿o será porque la razón de nuestro mundo se encuentra un tanto atrofiada? | |  | | | Lenguaje encriptado Roberto O’Farrill Corona Al final de la guerra fría, las minorías poderosas que llevan el timón de la gobernabilidad mundial desde 1989, arropadas bajo las siglas de la Organización de las Naciones Unidas y mostrando siempre ese rostro visible, han puesto en marcha una revolución cultural global consistente en sustituir los tradicionales valores cristianos de occidente por la llamada “Nueva ética mundial”. Leer más... | |  | | | ¿Existe una relación entre inteligencia y felicidad? Ricardo Fco. Padilla Castillo Antecedentes y Supuestos “Inteligencia” y “felicidad” son conceptos muy amplios, imposibles de agotar y acotar en este espacio. La intención de estas líneas es pues una pronta pero no menos profunda aproximación. Dios le dio a la persona humana cuatro cualidades que, lo hacen semejante a Él y superior al resto de las criaturas, para alcanzar la felicidad: inteligencia (descubre un bien.), voluntad (quiere conseguir ese bien), libertad (decide alcanzar ese bien), capacidad de amar (es la capacidad inteligente, voluntaria y libre de darse uno mismo al prójimo, de entregarse totalmente a los demás sin poner condiciones). Leer más... | |  | | | La carrera del amor II (En honor de San Pio de Pietrelcina) Eduardo Sastré de la Riva Decíamos en nuestra colaboración anterior, que de alguna forma, esta nuestra vida terrestre es el comienzo de una carrera, en el sentido de formación, preparación y conocimiento para alcanzar un día la “titulación” en el grado supremo de “doctorado en el arte del Amor”, significando esto el saber amar y el dejarse amar y todo ello con base en la convicción de que Dios al crearnos a su imagen y semejanza nos dio las capacidades necesarias, que nosotros debemos hacer crecer y evolucionar, para llegar a ser santos, como lo es Él mismo en su propia naturaleza. Leer más... La confianza Carlos Trillas Salazar Hoy vemos que las personas no confían unas en otras, porque todas han sido golpeadas por el desencanto del pésimo actuar de los demás, que no responden a lo más elemental de la decencia y del compromiso. Los Bancos exigen unas garantías que denotan miedo y los hace aparecer como agiotistas o mezquinos prestamistas que se cobran a como se deje el que solicita el crédito. Al final, todos van solos excepto aquellos que confían en Dios y que son prudentes en su actuación. Leer más... El cristiano de hoy y su proyecto de vida Gabriela Loera Harfush En el momento en que Dios decidió realizarse en la Creación, en Jesús, en cada uno de nosotros, todo lo llevó a cabo por medio de un proyecto: Su Proyecto Divino. El contenido de éste y su efecto como Palabra, es “Vida”, la cualidad divina por excelencia la descripción del ser del Padre (Jn 6, 57: “Como a mi me envió el Padre que vive y yo vivo por el Padre, también aquél que me coma vivirá por mí”). El núcleo y la finalidad de la obra creadora, la comunicación de vida, colocada en el prólogo del evangelio, debe leerse en esa clave. De hecho, tal es la misión de Jesús (Jn 10,10 “Yo he venido para que tengan vida y en abundancia”), comunicar la vida al hombre hasta la plenitud. Leer más.. Escoger lo que tiene más vida Marilú Esponda Es frecuente que la gente afirme que somos más libres entre menos nos importa todo lo establecido y seguimos nuestro propio criterio. Eso sería verdaderamente muy bueno; el problema es que nos importa demasiado lo establecido –generalmente paradigmas parciales y áridos- y en realidad no tenemos criterio. Y no tenemos criterio porque no tenemos convicciones personales. Sólo quien tiene convicciones personales es libre. Porque sólo podemos elegir bien cuando tenemos un horizonte con posibilidades liberadoras. No es lo mismo poder elegir para comer entre diez mil gusanos diferentes a cinco platillos gourmet. Las elecciones pueden ser miles, pero no todas ellas valen lo mismo. Leer más.. | |  | | | Los Últimos Tiempos Luis Eduardo López Padilla Los Últimos Tiempos de los que nos hablan muchas veces las Sagradas Escrituras, comienzan propiamente a partir de la Ascensión de Cristo a los cielos y se van a caracterizar por su falta de fe. Al final de los mismos tendrá lugar la aparición del último y personal Anticristo, así como el Juicio de Naciones, es decir, un juicio o purificación sobre el mundo, el cual anuncian con frecuencia tanto los profetas como el mismo Jesucristo, por vivir los hombres alejados de Dios y a espaldas del Evangelio. De este Juicio de Naciones o castigo saldrá un mundo purificado y renovado desde sus mismas entrañas y al que habrá de seguir una época de paz admirable y de santidad en la que Cristo reinará “de un confín a otro de la tierra”, y en la que “todos sus enemigos caerán a sus pies y le darán vasallaje”, teniendo entonces la Iglesia un triunfo glorioso en un nuevo Pentecostés. Por tanto, no se deben confundir el Juicio de Naciones que tendrá lugar al Fin de los Tiempos, con el Juicio Final que tendrá lugar al fin del mundo. En el primero, el mundo saldrá purificado; en el segundo, habrá de tener lugar el fin de la historia de la humanidad. Leer más... Preparándonos para el Retorno de Cristo José Alberto Villasana M. Lo profetizado respecto a la 70 semana de Daniel y a la Parusía constituye el contorno y los parámetros dentro de los cuales se desarrollará la conclusión de los tiempos mesiánicos. Contra el determinismo está la revelación de Jesucristo en el sentido de que por amor a los elegidos “se acortarán aquellos días”. La preparación espiritual es posible, y el poder de la oración es inmenso, apenas paragonable a la fuerza liberada por la energía atómica, lo cual tendrá un impacto positivo sobre los acontecimientos. Leer más... | |  | | | ¡Profetiza Ezequiel, profetiza! Adolfo Orozco Torres ¿Será posible que alguna vez lleguemos a comprender, aunque sea superficialmente lo que significa la Esperanza Cristiana? ¿Esperanza, así, con mayúscula? Es un tema recurrente cuando platicamos entre católicos comentar lo mal que está el mundo, como avanza la degradación moral, la pornografía el desprecio a la vida con el aborto, la eutanasia y la eugenesia. Hasta que punto los sistemas políticos se están alejando de los principios cristianos. Europa se está descristianizando, Dios es expulsado de las escuelas, de las oficinas, de las casas y muchas veces de nuestro propio interior. Sentimos cómo, cada vez más estamos inmersos en una sociedad hedonista, egoísta, individualista y materialista –cuantos …istas- y con frecuencia nos sentimos desilusionados e impotentes, sentimos o pensamos que es imposible detener al mundo en este descenso vertiginoso por un tobogán que lo lleva a la destrucción por la perdida de los más elementales valores morales, éticos y religiosos, que le dan sustento a una vida interior profunda y rica y a una convivencia respetuosa e impregnada del Amor cristiano. La Caridad, la más profunda de las virtudes cristianas, parece estar despareciendo rápidamente de nuestro interior y de nuestro entorno. Leer más... | |  | | | Pasando la prueba con la Palabra de Dios Elías Tamez Esparza “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra: al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después. Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada, y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos” (San Lucas: 6, 27- 38). Leer más... | |
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